
La pequeña morena ¡Pero que ocurrencia! Si es el partido político más poderoso en nuestro país, con la mayoría en la cámara de diputados, en el senado, con varias gobernaturas y tiene a su fundador sentado en la silla presidencial ¡Que más pueden pedir!.
Vayamos atrás en el tiempo al 2011, donde nace morena como supuesta estrategia electoral para las elecciones de 2012 y que sin lugar a dudas fue una mala jugada, pues lo único que lograron fue darle una mayor ventaja a Peña Nieto. Pero vendría la iluminación de Obrador al saber que el PRD solo le estorbaba y que podría usar otros caminos con tal de lograr su objetivo que tanto se le había negado. Después de la ruptura con PRD era necesario reinventarse, ya no llegaría a la presidencia con el partido que lo cobijo desde 1989 sino que encontró la formula ideal para reforzar y acelerar el crecimiento de morena, debía hacer alianzas o mejor dicho, traerse a cualquier político del partido que fuera a cambio de promesas para puestos públicos.
A raíz de la concepción de morena y la persistencia de Obrador de recorrer el pais vendiéndose así mismo como el único que podría salvar a México del meollo en el que estaba; logró ganar seguidores y popularidad que aprovecharía muy bien a partir de los comicios de 2015 donde su nuevo partido competiría por primera vez en unas elecciones ganando 35 diputaciones federales y escalando a ser la cuarta fuerza política, pero eso no era todo. Llegaría el 2017 la antesala para las elecciones presidenciales y Delfina Gómez (candidata de morena) competía contra Alfredo Del Mazo (PRI) por la gobernatura del Estado de México y que muchos afirmaban, el bastión principal del PRI por fin suspiraría y verían emerger un gobierno estatal de izquierda, situación que no sucedió, era la primera derrota relevante para el nuevo partido pero sin duda, esto los hizo más fuertes.
Los otros partidos de izquierda sabían que tenían que subirse al barco para poder tener presencia política o de lo contrario, serian borrados del mapa y perderían su registro, el efecto AMLO les favoreció. La ola siguió creciendo para arrasar en el 2018 llevando a morena a un crecimiento exponencial convirtiéndose en una súper potencia de la cual se decían listos para la responsabilidad otorgada.
Andrés Manuel consumaba el sueño que cualquier presidente desearía y que algunos lo lograron, tenia el control absoluto y podía hacer y deshacer la constitución literalmente a su gusto, pues la numerosa cantidad de aliados se lo permitía, pero había un pequeño problema ¿Quien debe quedar a cargo del partido? Llegaba Yeidckol Polevnsky mujer venida del PRD y que durante su gestión (2017-2020) nunca tuvo un protagonismo pues como hasta ahora sucede con el gabinete, todos están bajo la sombra de Andrés Manuel.
Seré claro, la aplanadora electoral de 2018 fue justamente gracias a Lopez Obrador, no a morena. La gente no conoce el partido, pero conoce a AMLO y para la mayoría de ellos, es suficiente.
Este año ante nuevas elecciones internas para elegir un presidente, tenemos una innecesaria y estupida pelea entre un viejo lobo de mar como Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado un renegado proveniente del PRD. La critica y el resto de los políticos están observando desde lejos pero no solo para saber quien ganará sino como aprendizaje de que estas escenas no se vuelvan a repetir. Nadie quiere involucrarse, tanto que el INE declaró un empate técnico.
Esas son las consecuencias de una mala organización, intereses personales y un partido que esta en plena pubertad por que están confundidos y no saben que hacer con el poder que tienen, mucho menos están planeando el futuro. Será interesante ver su comportamiento una vez que AMLO salga de la presidencia y como el partido lucha por no desmoronarse, aunque quizás no será necesario esperar hasta 2024. Todo gira alrededor de Obrador y ese es justo el problema, el presidente no es eterno.
Tanto critican que no hay oposición pero no se han dado cuenta que la tienen en su propia casa, dentro del partido.
Hasta la próxima… RG