
Mi ausencia de esta columna no tiene justificación. A veces uno trata de buscar algún tema para hablar y expresarla de una manera comprensiva. Sin embargo, a veces es complicado e inclusive nos dejamos llevar por las cosas malas que nos suceden. Es por eso que en esta ocasión voy a plasmar una idea que se me ocurrió y tratar de desarrollarla.
Hace tan solo un par de semanas hablé con una persona que tiene un puesto importante en una compañía. Me explicó cuál es el proceso de reclutamiento para la empresa y las fallas que él veía. Pues en el test que se les realiza a los candidatos se ve reflejado cómo responden ante la presión laboral, su nivel de confianza, lealtad y cualidades de liderazgo. Él me explicó la ausencia de un parámetro vital, la comunicación acertiva y que no es lo mismo que la comunicación, pues la primera va mucho más allá.
La manera de cómo reaccionamos ante las dificultades de la vida es algo primordial para avanzar en todos los ámbitos, aunque tristemente (y me incluyo) pensamos que la única solución la tenemos nosotros, cuando somos cuestionados sobre el rendimiento o forma de pensar nos escudamos en “así soy” pero ¿Que tanto es eso?
Cómo decía en el párrafo anterior, las reacciones son muy importantes. Somos moldeados desde niños y conforme vamos creciendo adoptamos hábitos, vicios y perspectivas. Cada uno luchando por sus sueños y algunos otros por sus metas. Nos martirizamos o nos engrandecemos, nos preocupamos o nos ocupamos. Pero ¿Que es en realidad lo que queremos?¿Tenemos la apertura de escuchar? Y lo más importante ¿Podemos cambiar?
El ser humano tiene luces y sombras pero ¿Que tanto nos aceptamos? ¿Con ese lado armonioso, pacifico y alegre pero también con nuestras fallas, errores y caídas? Eso es algo clave para ser feliz. Aceptarse y caminar para adelante, problemas tendremos siempre y mientras más inteligentes vayamos siendo la vida se pone más difícil pero tendremos las herramientas para salir bien librados.
Siempre podremos cambiar lo que no nos gusta, tenemos ese poder de decidir y aunque a veces queremos tener el control de todo la realidad es que no es así. Hay situaciones que no podremos cambiarlas, la solución a esto la aprendí recientemente: Haz lo mejor que tú puedas y lo demás verás que va a fluir.
Ojalá que pronto podamos asimilar que el éxito no es una meta, sino el camino. Trabajemos para ser mejores personas, mejores seres humanos y mejores mexicanos. Si nos quisiéramos un poco más a nosotros mismos estoy seguro que tendríamos una vida más plena. Puedes tomar estas palabras como una invitación ¿Vamos o te quedas?
Con dedicatoria para la mujer que está ahí, esperando que vuelva a escribir. Sin dejar de salir de mis pensamientos y tan cercana del corazón…