Kermés Política

Un príncipe que no es sabio no puede ser bien aconsejado y, por ende, no puede gobernar. Nicolás Maquiavelo.


Si, pudiéramos decir que todos los sexenios que hemos tenido existieron luces y sombras. Unos más fuertes o chuscos que otros. Pero quienes terminan dándole vida y dejando anécdotas son esos personajes de la política que pueden ser intensos, divertidos o también, estúpidos.

Allá por el 2009 se hizo muy famoso un político de apodo «Juanito» quien era jefe delegacional de Iztapalapa por unos meses. Su aspecto, manera de hablar y actos, era un ejemplo claro de que no llego a ese puesto por sí solo, necesito de alguien más. Y sobre todo, fue muy sonado por renunciar y traicionar al partido de López Obrador que lo llevo a ganar para irse al PRI.

El mismo expresidente Peña Nieto, con sus equivocaciones en conferencias y situaciones incomodas siempre lo tacharon de lo peor. ¿Pero sabes qué? Al menos sabía que vivíamos en un mundo globalizado y «trato» de dar una buena imagen hacia el exterior. Con instituciones fuertes, autónomas y con un crecimiento económico real. No lo estoy justificando, sabia como mover las fichas para mantenernos en el mapa internacional.

Dejando fuera a nuestros vecinos del norte. Después de Brasil, somos el país más poderoso, importante y sólido en muchos temas. Con personajes brillantes que se encuentran en instituciones de prestigio, como el Dr. Agustín Carstens, quien es el actual director del BIS (Banco Mundial de Pagos Internacionales) y que por muchos años fue un gran Gobernador del Banco de México.

Pero ahora, tenemos que ver cómo nuestros líderes son personas que no saben cómo manejar sus impulsos, que estar en la cima de la rueda de la fortuna los marea. Uno de muchos casos, fue la ex- consejera estatal de morena en Jalisco Melissa Cornejo, quien, con sus comentarios, entró a discusión con el subsecretario de EU, quizás podríamos considerarlo como libertad de expresión, pero no es una forma correcta de hacerlo y más cuando representas una imagen con alta exposición pública. ¿Dónde está el temperamento y la prudencia?

Otro ejemplo es el actual presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña. El eterno mártir y luchador del «compañero presidente». No cabe duda, el poder es como una droga, primero tiene efectos placenteros, pero después, enloquece y embrutece. Desde hace muchos años sabíamos que este personaje no le convenía a México y, aun así, lo arroparon y entregaron la silla más alta del senado. No es una crítica hacia la persona, sino la manera de actuar por que parece que se olvidan a quien representan, quizás ese sea parte del problema.

Ahora, Brasil sigue enfocado tratando de colocar piezas clave en el ámbito internacional para su crecimiento y reconocimiento de mantener el título de ser el gigante, mientras acá nos peleamos como simios estúpidos siendo el hazmerreír del mundo.

¿A que quiero llegar? Como nuevamente la figura del político mexicano retrocede, pero no solo es culpa de ellos, la sociedad sigue siendo mediocre, ahí tenemos los resultados de la elección para la reforma judicial con una participación de +/- 13%. Ignorancia más corrupción es la fórmula perfecta que ha reflejado nuestra historia de las últimas décadas. Y no se ve que esto termine, de hecho, ahora veo más complicado que podamos aspirar a instituciones sólidas y autónomas con funcionarios ejemplares.

En medio de un entorno global cada vez más exigente y competitivo, la calidad del liderazgo nacional cobra una importancia crucial. Mientras otras naciones apuestan por fortalecer su presencia y prestigio internacional, en México parece que el debate público y la gestión política a menudo giran en torno a disputas internas, desaciertos personales y un sentido de identidad política en crisis.

Nos leemos en julio… RG

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