
Con el pasar del tiempo, las economías han evolucionado al igual que los sistemas financieros y en conjunto, las entidades gubernamentales tienen el reto de hacer crecer y regular dichas políticas para estar no solo a la vanguardia, sino también enfrentar los retos a los que todo país se enfrenta.
Inflación y desempleo son dos de los problemas más grandes de toda economía, la forma en que un país pueda crecer es que la demanda de las familias, la inversión de las empresas, el gasto público y las exportaciones, puedan coexistir de una manera perfecta lo cual, es bastante difícil y complejo.
Uno de los retos a las que nuestras autoridades se enfrentan es el lavado de dinero, en sus distintas etapas: Colocación, estratificación e integración y es aquí donde intervienen más actores y la situación se complica.
Al menos en nuestro país, los bancos, casas de bolsa, aseguradoras, entre otras. Tienen la obligación de reportar operaciones sospechosas que pudieran ser foco de atención para cometer este delito. En años pasados nos enteramos de algunas operaciones con HSBC donde creaban cuentas ficticias y permitían que se integraran millones de dólares al mercado de una manera legal. No ha sido la primera vez que esto sucede, y hoy vuelve a ser tema de atención.
Hace poco más de una semana, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, señalo a CiBanco, Intercam y Vector, de cometer actos relacionados al lavado de dinero. Si bien estas tres instituciones no representan más del 2% del sistema bancario mexicano, el foco se centró en el Gobierno de México para ver cuál sería su postura, sobre todo que Vector es propiedad de Alfonso Romo, el mismo jefe del gabinete durante los primeros dos años de López Obrador y tan cercano a la cuarta transformación para ser arropado y defendido por la misma Claudia Sheinbaum.
A través de un comunicado la compañía de Alfonso Romo, informo a sus clientes que sus recursos están respaldados por el Instituto para el Depósito de Valores y que tiene un compromiso con la legalidad, la transparencia y la colaboración con autoridades financieras mexicanas y e internacionales.
Como respuesta, la junta de gobierno de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, decreto la intervención gerencial de Vector. Esto con el objetivo de sustituir a sus órganos administrativos y a sus representantes legales para salvaguardar los derechos de inversionistas y clientes de dicha casa de bolsa. Aunque las operaciones siguieron con normalidad, sí hubo la excepción de las transacciones en el mercado de divisas.
Lo único que se dignó a decir la secretaria de Hacienda, es que el sistema bancario mexicano no ha experimentado ninguna interrupción, opera de manera normal y se mantiene como uno de los más sólidos a nivel internacional. Pareciera que no que no se han dado cuenta del golpe reputacional para los bancos del país.
Esto es una clara división que se ha fraguado desde hace siete años. En que, si estás del lado del partido en el poder, serás arropado y defendido. O en caso contrario, acentuarán los ataques con todo el peso de la prensa mediática aun cuando ningún gobierno extranjero te esté señalando.
Total, una raya más al tigre para este gobierno que protege a los aliados, pero da la espalda al tan famoso «Pueblo de México». La lección sigue sin aprenderse, porque siguen criticando a una oposición invisible en lugar de enfocarse en el nulo crecimiento económico que hemos tenido desde hace varios años y más aún, el triste pronóstico para este año de 0.6% si, «Cero punto seis».
Quien no conoce su historia está destinado a repetirla… RG