Competencia Aérea

Llevábamos miles de años intentando volar imitando a los pájaros, hasta que desarrollamos la tecnología.


Boeing, la gran y famosa empresa estadounidense, con facturaciones de miles de millones de dólares anuales y siendo la segunda compañía más grande del mundo aeronáutico. Durante décadas ha marcado un parteaguas en la aviación mundial con un sólido respaldo.

Hablar de esta compañía va mucho más allá de la fabricación y desarrollo de aviones. Pues cuentan con infinidad de modelos al gusto de empresas y gobiernos, siendo el principal proveedor de la armada de Estados Unidos. No solo se enfocan en los aviones, dentro de su portafolio están helicópteros, misiles, satélites e inclusive desarrollan sus motores que compiten directamente con gigantes como General Electric y Roll Royce.

Estadísticamente, es mucho más probable morir en un accidente de tráfico, que en un aéreo. ¿La razón? Todos los controles, medidas y procedimientos para una ejecución precisa que involucra un sinfín de personas tanto en tierra que apoya con la logística necesaria, como el personal capacitado en el aire. Si, la industria aeronáutica ha aprendido a la mala, pero lo ha hecho bien. Cada error que se tiene sirve no solo para no repetirlo, sino para crecer y estar siempre un paso adelante en cuanto a tecnología, precisión en sus operaciones y seguridad.

Como olvidar sus increíbles hazañas al conquistar los cielos y ojos de muchos entusiastas (incluyéndome) con sus creaciones fascinantes, entre ellos su modelo 747 que durante 36 años fue el más grande del mundo. Capaz de volar 15 mil kilómetros sin necesidad de aterrizar a recargar combustible. Pero al mismo tiempo, también es imposible olvidar el modelo 737- Max causante de un par de accidentes en 2018 y 2019 donde costaron la vida de cientos de personas y por más de un año obligaron a que ningún avión de ese tipo volviera a despegar, afectando directamente a las aerolíneas. En 2021 hubo otro caso, cuando la puerta de un Boeing exploto prácticamente al despegar, afortunadamente en este hecho nadie resulto herido.

Hace algunos años, el Departamento de justicia de EU señalo que la compañía había engañado a la Administración Federal de Aviación sobre el sistema de su control de vuelo, que fue el causante de los accidentes de 2018 y 2019. Si, hubo sanciones e inclusive quedaron fichados para no participar en licitaciones de gobierno. Pero como en todo país, hay excepciones.

El mundo está controlado por dos grandes empresas que son Airbus y Boeing. Ambas siguen rompiendo récords de ventas, pero competitivamente están ampliando la brecha quedando por atrás de Airbus y ninguno de los dos ha logrado satisfacer la demanda del mercado, el tiempo de respuesta para la entrega de sus pedidos es de por lo menos dos años.

Boeing tiene más de cien años de existencia y se ha transformado con sus diversos modelos fabricados desde 1930, pasando principalmente de hidroaviones a ser lo que es hoy. A pesar de todas las dificultades que han atravesado, el valor de sus acciones va al alza incrementando por lo menos un 45% versus septiembre de 2024.

La empresa multinacional se ha convertido en el ave fénix para renacer de unas cenizas no monetarias, pero sí de juicios en su contra, pago de demandas por cientos de millones de dólares, espionaje industrial, corrupción y un CEO que fue obligado a renunciar por amoríos con una ejecutiva. La compañia es un claro ejemplo que su caída no es una opción, pero por su tamaño representaría un colapso brutal en la economía mundial.

Nada se compara con la vista de un atardecer a 30 mil pies de altura… RG

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