
No es ninguna mentira que Latinoamérica desde siempre ha sufrido con temas de inseguridad y que, combinado con una sociedad cómplice y políticos mediocres, pareciera que el futuro no pinta distinto. Aunque si existe la excepción, un país que tomo este gran problema y decidió enfrentarlo de tajo.
El hombre que ha transformado una nación entera, el tan criticado por sus políticas de seguridad con métodos bastante extremos. Pero que, sin lugar a duda, los resultados han sido muy exitosos, hablamos de Nayib Bukele.
El presidente de El Salvador a pesar de su corta edad (promedio) para un político, conoce su país y ha sido partícipe de diversos cargos antes de llegar a la Presidencia, misma que lleva ahí desde hace más de cinco años y que en tan solo tres ha logrado sobresalir a nivel nacional e internacional por reducir considerablemente la delincuencia en su nación. Convirtiéndolo de un país hundido en el crimen, en uno de los más seguros del mundo.
Con ayuda de EU construyeron el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) con capacidad de hasta 40,000 reos. Y una de las maneras de retribuirles es que también será utilizada como celda para los migrantes más peligrosos que sean deportados. El dato es crudo, en 2015 se tenía registro de 100 homicidios por cada 100 mil habitantes. Ahora la estadística arroja menos de 3 asesinatos por cada 100 mil. En una población de poco más de seis millones de salvadoreños.
Por su gran aceptación, hace que sus compatriotas lo vean como un rayo de esperanza, como un populista milagroso solo que, a diferencia de algunos otros, este si está cumpliendo. La dinámica de su gobierno también ha permitido que incursione en las de monedas virtuales (según él) para que su economía evolucione hacia el futuro y tenga dentro de su portafolio una reserva de Bitcoins”. Ha sido el primer y único país en hacerlo, no olvidemos que es un mercado volátil, sin reglas claras ni mucho menos, un árbitro imparcial, sin olvidar que es una forma muy fácil para el lavado de dinero.
Aunque también no todo es miel sobre hojuelas. El CECOT ha estado bajo el ojo del huracán sobre todo por la falta del cumplimiento a los derechos humanos de los reos. El trato, la falta de un proceso claro y el enorme desgaste tanto físico como emocional, dan la impresión de que se asimila a un manicomio. Pero eso no es todo, también se ha señalado de pactar con el crimen para reducir la cantidad de bandas criminales del grupo rival. ¿Verdad o mentira? Sera difícil saberlo. Es como todo, vemos lo que nos quieren mostrar.
Nadie mejor que él, sabe lo que pasa en su país. Nayib ha demostrado más de lo que muchos políticos no se han atrevido tan siquiera a empezar. Podremos criticarlo, pero las matemáticas no fallan. Puso mano dura y le ha resultado. ¿El fin justifica los medios? Que el tiempo nos lo diga.
Creo que Latinoamérica ha sufrido de muchos falsos patriotas, que prometen cambios tajantes y lo único que logran es doblar las manos y sentarse en una silla que les quedó muy grande pensando que sería fácil. Se dice que para tener un buen gobierno se debe cambiar al ciudadano, en la medida que uno crezca dentro del civismo con todo lo que implica y con el pasar de los años, estaremos elevando el perfil de nuestros políticos.
El Salvador pudo cambiar el crepúsculo por el amanecer, ojalá nuestros políticos pudieran aprender algo y no volverse locos con esa droga llamada poder.
Nos leemos en abril… RG