
Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella. Séneca
Se fue septiembre, el mes más mexicano en donde la mayoría nos sentimos afortunados de nacer en esta tierra y en todas mis columnas he señalado a las autoridades que nos han tocado, pero lo que muchos no saben o se resisten a creer es que nosotros y solo nosotros somos responsables de esos gobiernos. Puede que no tengamos el gobierno que necesitamos, pero sí el que merecemos. El pasado ya quedó atrás y no podemos cambiarlo, mucho menos renegar como ocurre desde la Presidencia. Que por cierto, justo hoy se cumplen dos años en el poder del actual gobierno. Lo que sí está en nuestras manos es el presente, y es ahí donde se construye un mejor futuro.
La fórmula es muy sencilla: Si elevamos el nivel del ciudadano, si logramos que cada persona se interese en lo que ocurre en el país y en las consecuencias de las decisiones públicas, el perfil del político también tendrá que elevarse es inevitable. Por que tengamos claro esto: No habrá paz mientras sigamos alimentando la guerra, el odio y el rencor.
He hablado mucho del conflicto de interés, pero también es importante señalar las incongruencias de la política y la manera en que se acomodan los datos con absoluta ligereza. Si quienes hoy gobiernan entendieran siquiera lo básico de estadística, no harían señalamientos ni reconocimientos como lo hacen pero tristemente la gente lo cree, y el objetivo se cumple.
Es muy fácil señalar errores, sobre todo cuando el verdugo es Estados Unidos, la oposición o los expresidentes, culpándolos de todos los males. Ni que decir de exigir disculpas a España por la conquista, un hecho ocurrido hace más de 500 años. Ese tipo de discursos solo exhiben la pobreza intelectual de nuestra clase política. Criticaban el día del informe presidencial como una fiesta en el Congreso, mientras desde Palacio Nacional se monta un espectáculo diario con pseudo periodistas, como si el país no demandara lo suficiente. Solo que hay prioridades, especialmente cuando el próximo año es electoral y aunque tristemente la alternancia sigue sin consolidarse, un partido hegemónico no es lo ideal ya lo hemos visto en nuestra historia. Veremos como pasan estos últimos meses del año, porque cada vez más pareciera que Morena se rompe desde adentro y en 2027 sabremos si siguen comportandose como cangrejos dentro de una cubeta o si, pese a todo, salen bien librados.
Intento ser optimista pero no puedo dejar de ver la realidad cuando en esta semana fue entregado el presupuesto para 2027 y la cantidad destinada a programas sociales es brutal, más del 30% de la población recibe -o recibirá- algún apoyo federal. Pero ese es otro tema mucho más basto y profundo donde se involucran muchas más variables a la ecuación y este episodio es solo ese la antesala de lo que viene.
Hemos vuelto, no para irnos sino para evolucionar… RG