
Hace poco más de un año, comenzaba en China la que sería una de las pandemias más fuertes de nuestra historia, jalando hacia abajo el crecimiento de la economía global con todo lo que implica; para todos ha sido un verdadero reto, pero mucho más para los gobiernos que no han sabido cómo responder.
Afrontar la pandemia significó para los países optar por medidas de confinamiento, otros en seguir las actividades para que la gente se contagiara y con ello, pudieran generar defensas, en pocas palabras prueba y error. Ningún gobierno tuvo buenos resultados y tampoco una estrategia ideal. Pero la culpa no solo es de ellos, sino también de las personas, de todos nosotros que hicimos de la irresponsabilidad y mediocridad los actores principales para que la tendencia de contagio no bajara y provocara a su vez rebrotes, por más que se invertían millones de dólares en prevención e información la población omitía las instrucciones.
A mediados de este año comenzaban los rumores de una vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en conjunto con la farmacéutica Astra-Zeneca, desencadenando que los gobiernos de economías emergentes solicitaran pedidos, cosa que no se pudo concretar en ese momento pues en los meses venideros otras compañías del sector aceleraban procesos y registros tomando mucha más ventaja. Pero también, había efectos secundarios en los voluntarios, reflejando una falta de confianza y que solo habría que esperar un poco más de tiempo.
El tiempo es el único que podrá definir si la vacuna contra COVID-19 es efectiva, pero es lo tenemos en contra por las millones de muertes y contagios que a diario crecen. Solo como referencia, la vacuna del VIH lleva 10 años desarrollándose y es fecha que aún no esta lista para su aplicación masiva.
Ayer miércoles, el gobierno mexicano firmó un convenio con la farmacéutica estadounidense Pfizer para recibir 34.4 millones de vacunas y para este mes llegarán 250,000 que serán destinadas al personal de salud quienes están en la primera línea de batalla. Pero lo que no especificaron fue el costo ¿Por qué? ¿Tiene algo de malo?. Pfizer no será la única en proporcionar el antídoto en nuestro país, pues existen ya convenios para adquirir más vacunas de la británica Astra-Zeneca y la empresa china CanSino quienes serán los principales distribuidores en toda América Latina.
Pareciera que la vacuna pretende ser utilizada no solo contra el COVID-19 sino también con fines políticos, pues la urgencia de estar disponible reflejaría para los gobiernos una conciencia por su población y por ende, muchos votos y altos niveles de aprobación.
Esperemos que esa urgencia de tener una vacuna no signifique hacer simple los procesos de registro ante la COFEPRIS y que también el plan de vacunación que se hará público la próxima semana pueda ser ágil y efectivo para evitar que salga contraproducente.
Tiempo al tiempo, nos leemos la próxima semana… RG
Muy buen tema, gracias por informarnos y tu punto de vista es muy atinado.
Solo el tiempo podrá decirnos si esta famosa vacuna será la solución.
Todo este movimiento de pandemias y vacunas parece más bien político y con fines de lucro.
Pero esperemos que pronto podamos salir de esta situación que nos tiene aislados y sin poder avanzar.
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